Jhoel Arellano
Etnomusicología & Gestión Cultural

Jhoel Arellano.

Más de dos décadas documentando, preservando y difundiendo las sonoridades y tradiciones musicales de Venezuela.

Portada de La Bitácora del Mirlo

La bitácora del Mirlo

El presente libro —ensayo y crónica, etnomusicología y manifiesto social— busca recuperar el curso de una historia de las sonoridades y de las transformaciones culturales del ruido. La tesis antropológica central que anima sus páginas sostiene que la sociedad se expresa en un campo sonoro y que este, con sus instrumentos materiales y sus códigos, se constituye en su devenir como un mapa y un genoma social duraderos.

Desbrozando un plano de inmanencia de las sonoridades como codificaciones de las culturas, más allá de aquello que llamamos música, y trascendiendo el análisis de la musicología eurocéntrica hasta alcanzar las fibras vibrátiles nativas, Jhoel Arellano nos introduce en un universo donde las sonoridades aparecen como partículas itinerantes, como una de las expresiones más concretas del cuerpo, de la vida y de la cultura humana: un campo molecular donde el sonido se constituye con el ruido en el silencio.

Al denunciar los mecanismos de instrumentalización política de la música, el autor nos conduce al encuentro con la herencia ancestral, revelando en un instrumento, un ritmo o una tonada su metáfora sonora. Es precisamente esa herencia ancestral —música ontológica donde se fusionan humanidad y naturaleza— la que marca la identidad, la perseverancia y la resistencia de nuestro rico mapa sónico, sobre el cual son leídas la historia, la geografía, la antropología, la ecología, la política y la etnomusicología.

A través del viaje del Mirlo, apodo de un músico legendario que transportó códigos de Asia a Europa, Arellano recorre nuestro propio mapa ancestral y recoge amorosamente paisajes, personajes, instrumentos y formas expresivas que conforman una herencia vital y descolonizadora.

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La bitácora del Mirlo

Sobre mi trayectoria

Jhoel Arellano cuenta con más de dos décadas de trayectoria en investigación, gestión y promoción cultural, a las que suma experiencia en diplomacia cultural, cooperación internacional y asuntos migratorios.

Inició su trabajo como investigador de las tradiciones musicales venezolanas a finales de la década de 1990, recorriendo distintas regiones del país para documentar sus expresiones sonoras e identitarias. En 2002 creó la Fundación Tres Cantos, desde donde desarrolló la colección Sonidos de Tradición, integrada por archivos sonoros, fotografías, reseñas e instrumentos musicales de diversas regiones de Venezuela.

En 2009 se incorporó al Ministerio de Cultura como especialista en gestión cultural en las áreas del libro, la lectura y la música tradicional, participando durante más de cuatro años en Ferias del Libro, Festivales de Poesía, encuentros culturales y programas de promoción de las tradiciones venezolanas.

En 2016 asumió la presidencia de la Fundación Red de Arte de Venezuela, dedicada a la investigación, promoción y circulación de la creación artesanal, y representó a la institución en MICSUR Bogotá 2016.

Posteriormente se desempeñó durante cuatro años como Agregado Cultural de la República Bolivariana de Venezuela en Colombia, ampliando su experiencia hacia la diplomacia cultural, la cooperación bilateral y multilateral y la gestión de asuntos vinculados con la población migrante. Durante este período participó en iniciativas y eventos de alto impacto como la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), Expoartesanías y la COP16, así como en acciones de relacionamiento institucional, integración y promoción cultural.

Fundación Tres Cantos

Creada en 2002 por Jhoel Arellano, la Fundación Tres Cantos se especializa en la investigación de campo, el acompañamiento, el análisis comparativo y la preservación de las tradiciones y expresiones musicales identitarias de Venezuela, con presencia en distintas regiones de la geografía nacional.

La Fundación cuenta con una colección de instrumentos musicales antiguos, archivos digitales de audio, fotografías y fichas documentales de cultores y cultoras que han desempeñado un papel fundamental en la preservación y transmisión de las formas tradicionales de la música venezolana.

Archivo sonoro: SoundCloud – Fundación Tres Cantos

Acirema Producciones

Acirema Producciones es un proyecto de gestión y mediación cultural dedicado a la investigación, promoción y circulación de la obra de creadoras y creadores vinculados a distintas expresiones del arte y la cultura.

Inicia su trabajo en 2017 con Acirema, una colección literaria de poesía y narrativa cuyo nombre encuentra una influencia esencial en la obra del poeta tachirense Antonio Mora, autor de Crónicas de Acirema. Su universo poético y su particular mirada sobre la memoria, el territorio y la identidad constituyen una referencia fundamental para la concepción del proyecto.

Desde esa raíz, Acirema ha evolucionado como un espacio de mediación cultural que busca tender puentes entre creadores, obras, territorios y públicos, promoviendo el libro, la música, las tradiciones, la artesanía, la fabricación de instrumentos musicales y la producción audiovisual.

El vínculo, la celebración de las diferencias y el trabajo en equipo son factores determinantes para consolidar cualquier propuesta cultural dentro de una comunidad. Esta visión ha orientado buena parte del trabajo desarrollado durante cuatro años como especialista en Gestión Cultural del Ministerio de Cultura, así como diversas iniciativas independientes.

Entre estas experiencias destaca la participación como coordinador de tarima y en la selección de agrupaciones musicales del festival multidisciplinario Concétate y Convive Arte y Cultura UCAT, de la Universidad Católica del Táchira, espacio que durante más de cinco ediciones reunió el trabajo de creadores, músicos y artistas del estado Táchira.

También sobresale la creación del Premio Rafael Guerrero de Poesía, cuya primera edición convocó a más de 43 jóvenes poetas de distintas regiones del país y reconoció al poeta Alejandro Vivas, quien posteriormente ha continuado una activa labor de promoción de la lectura y de creación de iniciativas artísticas y culturales en el municipio Michelena.

A estas experiencias se suma Trueque de Libros SC, iniciativa que llegó a consolidarse como un importante espacio para el intercambio y la circulación de libros en Venezuela y en la frontera colombo-venezolana, preservando el espíritu de encuentro, intercambio y construcción colectiva que le dio origen.

Agradecimientos

Más de veinte años de investigación y recorridos por Venezuela han sido, ante todo, un proceso de aprendizaje junto a maestras, maestros, cultores, músicos, artesanos y creadores que generosamente compartieron sus conocimientos.

Cada maestro lleva consigo la enseñanza de quienes lo precedieron. Escucharlos ha significado acercarse a generaciones de memoria, pensamiento y expresión humana. A todos ellos, mi gratitud.

Amazonas

Cariban (Yakueto), músico y fabricante de instrumentos Jiwi de la comunidad Coromoto, heredero de conocimientos transmitidos por su abuelo, el maestro Chamanare.

Falcón

María Chirinos, cantante, percusionista y maestra dedicada a preservar y difundir las antiguas formas musicales de la Sierra de San Luis.

Guárico

Alejandro Arzola Pararia, fabricante de instrumentos y anfitrión de numerosas jornadas de investigación y grabación de campo en San José de Guaribe, donde fue posible compartir con maestros como Juan Esteban García, Alexander Alvarado y Julián Camacho.

Mérida

Javier Govinda Burchi, amigo y músico merideño, con quien realicé algunos de mis primeros acercamientos a las bandolas venezolanas y recorrí pueblos y zonas rurales en busca de sus sonidos de tradición.

Miranda

Bernardo Sanz, cultor y fabricante de instrumentos de Curiepe, guía fundamental en el acercamiento a las expresiones musicales afrovenezolanas de Barlovento y al encuentro con maestros y cultores como Juan Rivas, Mariita, Anais Blanco, Erasmo Llasmoza, Carlos Longa, Román Limonita y las hermanas Monterola.

Sucre

José Julián Villafranca, quien desde Cumanacoa nos aproximó a las tradiciones musicales del valle y de San Lorenzo Mártir, territorio profundamente vinculado al legado del maestro Cruz Quinal.

Táchira

Danny Torres, músico, investigador y permanente guía en el conocimiento y preservación de la música tradicional tachirense.

Luis Eladio Contreras, músico y fabricante de instrumentos de Peribeca, quien abrió las puertas de su taller y compartió sus conocimientos sobre la música y la lutería tachirense.

Edgar Ramírez, lutier de Seboruco, dedicado a la construcción, restauración y reproducción de instrumentos tradicionales.

Pablito Montoya, maestro de Capacho, quien transmitió su amor y conocimiento del bandolín y el tiple tachirense.

Yaracuy

Juana Landínez, maestra y guía en las tradiciones del municipio Veroes, quien nos acercó al legado de Eloy Sevilla y Esteban Graterol y acompañó a la Fundación Tres Cantos en la producción de Tambores de Palmarejo.

Zulia

Ángel Segundo Pulgar, portador de la tradición musical afrovenezolana del Sur del Lago y referente de los chimbángueles y la gaita de tambora.
Olimpia López, cultora de Gibraltar, quien compartió generosamente los códigos musicales de la gaita de tambora del Sur del Lago.

Un agradecimiento colectivo

Mi gratitud se extiende a los numerosos cultores, músicos, lutieres, escritores, investigadores, artistas e instituciones que han acompañado este recorrido y contribuido a mi formación y experiencia creadora.

De manera especial, agradezco a los escritores e intelectuales tachirenses que han alimentado esta búsqueda; a mis padres, Rafael y Benilde; a mis hermanos, Daniela y Rafael; a mi hijo, Abraham Alegría Arellano.

A todos los que han compartido conmigo un sonido, una historia, un instrumento, una palabra o un camino: gracias.

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